Somos lo que miramos

Ahondar

«La lámpara del cuerpo es el ojo: por tanto, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Y si tu fuente de luz está a oscuras, ¡cuánta oscuridad habrá!» (Mt 6, 23-25)

Siempre encontraremos motivos de qué quejarnos y lamentarnos. Y si no los encontramos seguro que los inventamos. No hace falta mucha creatividad para vivir saboreando el reproche y el reclamo, cualquier cosa puede servirnos para ello.

Creo, sin embargo, que es importante que tengamos presente lo siguiente. Lo que sucede cuando llenamos nuestra mente de pensamientos negativos y nuestros labios de queja, es que nuestra mente fija la atención en esas cosas, situaciones o personas y borra del horizonte cualquier otra realidad. En esos momentos nuestra atención hace un zoom sobre lo que nos genera malestar y los agranda increíblemente. Todo el resto de la realidad desaparece y queda en primer plano solo aquello que nos provoca estos pensamientos y sentimientos negativos.

Nuestra mente queda secuestrada, alienada, embotada y no puede ver otra cosa que aquello a lo que se ha apegado. Es verdad que todos tenemos problemas y dificultades que atender, no debemos negarlos ni esconderlos, sino buscar la manera de enfrentarlos e intentar resolverlos, en la medida de nuestras posibilidades. Pero también es verdad que esa realidad no es la única que existe. Nuestra vida no es un “problema” porque tengamos un problema, no es una ruina porque tengamos un fracaso, no es un lío porque tengamos una dificultad, o una desgracia porque nos haya sucedido algo desagradable.

Debemos aprender a desidentificarnos de las situaciones desagradables que tenemos frente a nosotros y no dejar que eliminen de nuestro horizonte todas aquellas cosas, personas y situaciones que nos hacen verdaderamente felices. ¿De qué depende que sepamos despegarnos de la queja y el malestar que nos producen ciertas cosas? En primer lugar, de la que actitud que tengamos. Hay personas que tienes una actitud positiva ante la vida y otras que deben hacer mucho esfuerzo para tenerla. Lo cierto, es que sin ella la vida se convertiría en algo sumamente difícil de sobrellevar.

En segundo lugar, ya que los motivos para el malestar están ante nuestros ojos como una oferta en una vidriera del Shopping, debemos dejar de mirar lo negativo como si fuera lo único que existe en la realidad que nos rodea. La verdad es que existen también muchos otros motivos por los que alegrarnos y sentirnos plenos, pero con frecuencia los olvidamos o dejamos de tenerlos presentes. De modo, que si nuestra atención o conversación se fija o se centra en lo que nos trae malestar lo que conseguiremos será aumentarlo considerablemente. Los motivos por los que nos sentirnos felices y plenos también están ahí, pero no los vemos, no hablamos ni fijamos nuestra atención sobre ellos.

Si en verdad queremos vivir plenamente, debemos cambiar de actitud a pesar de las adversidades por la que nos toca atravesar, y cambiar nuestra manera de ver las cosas. Debemos comenzar por cambiar nuestra mirada sobre la realidad si queremos vivir de otra manera. Nuestra mirada condiciona nuestra manera de vivir. Somos lo que miramos.

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