Ser cordiales

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Somos generosos y cordiales hasta que alguien rechaza nuestras buenas acciones. A veces caemos en la tentación de creer que sabemos a la perfección lo que necesitan los demás. Imaginamos un sinfín de cosas que creemos les pueden hacer falta o necesitan para sus vidas, pero resulta que no son bien recibidas cuando se los ofrecemos. Imaginábamos que lo harían, pero no es así. Entonces, nos nace la rabia y el enojo y les decimos que son desagradecidos o soberbios por no aceptar nuestra ofrenda. ¿Por qué los demás deben ser víctimas de nuestra caridad? Necesitamos aprender a hacer el bien y a involucrar a los demás en sus propios procesos de superación y no creer que sabemos lo que necesitan.

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