Dios es el regalo

Encontrar

«Qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído? La respuesta es muy sencilla: a Dios. (…) Jesús ha traído a Dios y, con Él, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón nos hace pensar que esto es poco. (…) Pero la gloria de Cristo, la gloria humilde y dispuesta a sufrir, la gloria de su amor, no ha desaparecido ni desaparecerá» (J. Ratzinger-Benedicto XVI, «Jesús de Nazaret»).

La Navidad nos encuentra, en varias oportunidades, llevando a cabo un intercambio de cosas, en un ida y vuelta de pedidos y deseos, de demandas acompasadas por nuestras contradicciones humanas. ¿Y si aprovecháramos este tiempo en que la pandemia nos despojó de tantas cosas queridas a que también nos despoje un poco la Navidad? ¿Con qué nos podríamos quedar?

Intuyo que la certeza de un Dios hecho bebé puede pasar desapercibida a nuestra sensibilidad excitada por los estímulos del consumo y el estrés, o cansada del sufrimiento y el dolor, o harta de la situación social y la rudeza de nuestro contexto. Sí, son muchas las cosas que podrían estar haciéndonos dejar de percibir lo importante de un Dios que se aproxima.

Y, sin embargo, Dios viene igual.

No espera el momento oportuno, se hace tiempo propicio.
No necesita todo ordenado, se hace armonía en el caos.
No teme a la noche, la ilumina.
No pretende un lugar limpio para llegar, sino que se hace pureza en la escoria.
No cumple con una idea linda de lo que debería ser Dios, es realidad que lo embellece todo.
No trae lo que le pedimos, se hace don él mismo.
Le pedimos paz, amor, prosperidad y viene él.
Le pedimos cambiar y nos transforma en la relación con él.
Es como si siempre esperáramos que nos mande lo que necesitamos y lo que nos dice con Jesús, es que es él quien, al relacionarnos desde nuestra libertad, viene a salvarnos de nosotros mismos cuando la paradoja de nuestra vida nos abruma.

El regalo es Dios, no esperemos más y corramos al encuentro con él. Y todo lo demás, vendrá por añadidura.

Emmanuel Sicre, SJ

, , , , ,

Publicaciones relacionadas

Menú