Vivir en las contrariedades

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La fe no es magia

Las dificultades, los problemas o desencuentros personales son parte de nuestra vida. Es verdad que no queremos tenerlos, pero son parte de nuestra vida y debemos aprender a tratar con ellos. Muchas personas buscan en la fe una especie de talismán de la suerte o buscan a Jesús para que les solucione sus problemas. La fe no es magia ni Jesús es un “solucionador de problemas”. Necesitamos aprender a valorar la vida en todos sus aspectos, a descubrir lo que cada situación nos enseña y a madurar a partir de las experiencias que nos tocan vivir. El Espíritu de Dios nos hace comprender la vida desde una perspectiva distinta. En la oración o la meditación miramos nuestra vida desde los ojos de Dios para comprender lo que vivimos. La fe nos ayuda a descubrir, por medio de la oración, dimensiones de la vida que de otra manera estarían ocultas.

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